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José Smith - Los Antecedentes
José Smith como Traductor José Smith nació el 23 de diciembre de 1805. Respecto a su infancia, la Enciclopedia Británica dice: "Era parte de una familia numerosa; un muchacho que sabía leer y escribir, pero sin educación formal; sus vecinos de Palmira, Nueva York, lo recordaban como un vidente que buscaba tesoros enterrados".1 Algunos escritores mormones niegan que Smith haya practicado el ocultismo, pero se han encontrado documentos originales de un juicio, en el que se le declaró culpable de usar tales poderes para estafar.2 Veamos parte de esos documentos: "El pueblo del Estado de Nueva York contra José Smith. Orden judicial emitida bajo juramento de Peter G. Bridgman, quien informó que un José Smith de Bainbridge actuaba contra la ley y era impostor. El prisionero fue llevado a la corte el 20 de marzo (1826). Se le interrogó. Dice que vino de la ciudad de Palmira, y que desde entonces estuvo la mayor parte del tiempo en casa de Josiah Stowell en Bainbridge; por un tiempo breve trabajó buscando minas, pero la mayor parte del tiempo estuvo empleado por Stowell en su granja, y estudiando; que tenía una piedra que había mirado ocasionalmente para determinar dónde estaban los tesoros escondidos en las entrañas de la tierra; que así pretendía saber a qué profundidad estaban las minas de oro, y que la había mirado varias veces para el Sr. Stowell, y le había informado dónde podía encontrar esos tesoros, y que el Sr. Stowell se había dedicado a cavar para buscarlos; que en Palmira pretendió saber, mirando su piedra, dónde había dinero enterrado en Pensilvania, y en Palmira, de ese modo había asegurado a menudo dónde se encontraban objetos perdidos de diferentes clases; que en ocasiones ha tenido el hábito de mirar a través de esta piedra para encontrar objetos perdidos por tres años, pero que últimamente había dejado de hacerlo por ser dañino para su salud, en especial para sus ojos -le causaba dolor-; que no solicitó trabajo de esta clase, y que más bien siempre había rehusado involucrarse en este negocio... Y por tanto, la corte declara al acusado culpable".3 También se encontraron las facturas por los servicios del juez de paz Albert Neely, quien juzgó el caso, y del policía que detuvo a Smith.4 "Marvin S. Hill, historiador de la Universidad Brigham Young, ha... declarado: 'Ahora la mayoría de los historiadores, sean mormones o no, que trabajan con las fuentes de información, aceptan que realmente José Smith trabajó como mago de pueblo'".5 Si José Smith estuvo involucrado en brujería y otras prácticas ocultistas aun antes de traducir El Libro de Mormón, ¿influyeron esas prácticas en su traducción? Él dice que cuando empezó a traducir las planchas de oro del Libro de Mormón, se le ordenó que, para traducir, usara dos piedras blancas montadas en aros de plata. Las llamó Urim y Tumim. Sin embargo, algunos testigos afirman que no fue así, porque hizo la mayor parte de la traducción mirando la piedra que había usado para buscar oro. He seleccionado algunas de las citas más importantes de los testigos, y de otras fuentes originales, acompañadas por algunos comentarios de los autores de la página web. He dejado sus referencias en el texto. Las declaraciones de otros testigos se pueden ver en la página web que mencionamos al final de las citas: "Aunque se supone que José Smith tenía el Urim y el Tumim, la evidencia muestra que, para traducir El Libro de Mormón, prefirió usar la piedra de vidente que halló en un pozo. El historiador mormón B. H. Roberts admitió que José Smith usó una de sus piedras de vidente. En su libro Historia de la Iglesia, tomo 1, página 129, declaró: 'La Piedra de Vidente a la que se hace referencia aquí era ovalada y de color marrón, hallada por el Profeta cuando cavaba un pozo con su hermano Hyrum, para el Sr. Clark Chase, cerca de Palmira, Nueva York. Poseía las cualidades del Urim y Tumim, puesto que mediante ella -como se describió antes- y mediante los Intérpretes hallados con el registro nefita, José pudo traducir los caracteres grabados en las planchas'". Tras finalizar El Libro de Mormón y reunir seguidores, José Smith guió a los primeros mormones a través del país, estableciéndose en un lugar tras otro. Había mucha violencia, tanto de parte de los que vivían en lugares donde los mormones trataban de establecerse, como de parte de los mormones. Ambos grupos sufrieron pérdida de vidas y sus casas eran incendiadas. En el proceso, Smith formó un ejército que llegó a tener alrededor de 3,000 soldados. Smith escribió que Dios les había dado a los mormones el territorio alrededor de su colonia. Este documento llegó a manos de personas que no eran mormonas, haciéndoles temer que los mormones se apoderarían de sus tierras. "Se incitó más el antagonismo hacia el Profeta mormón cuando, correctamente, corrió el rumor de que el Concilio de Cincuenta lo había ordenado 'Rey Sobre la Cercana Casa de Israel'. Los que no eran mormones interpretaron erróneamente esta acción, pensando que trataría de derrocar a la fuerza al gobierno de los Estados Unidos... su ordenación como rey sólo despertó la ira de la gente, y su muerte prematura fue aun más inevitable".7 En 1844 José Smith fue candidato a la presidencia de los Estados Unidos, pero fue asesinado antes de las elecciones. Marvin Cowan da un claro resumen de este capítulo final de la vida de José Smith: "En el tiempo de su muerte, Smith residía en Nauvoo, Illinois, la segunda ciudad del estado en cuanto a extensión... Nauvoo era una ciudad mormona y Smith dominaba su gobierno y su religión. En esa ciudad, Smith empezó a enseñar en privado la doctrina de poligamia a los líderes mormones. Cuando algunos mormones supieron lo que estaban haciendo sus líderes, se opusieron firmemente. Pero, no se les prestó mucha atención, hasta que el 7 de junio de 1844 publicaron la primera y única edición del periódico Nauvoo Expositor. En él denunciaron el estilo de vida de Smith, por lo cual éste se enojó. Él y el concilio de la ciudad de Nauvoo declararon que el periódico era perjudicial, y ordenaron al jefe de policía que destruyera la prensa (Historia de la Iglesia, tomo 6, pp. 448-454). Los que se oponían a Smith presentaron una queja en la corte del condado de Hancock, Illinois, diciendo que Smith había violado la libertad de prensa. Smith fue arrestado por causar disturbios, pero presentó una apelación de hábeas corpus. Fue juzgado en Nauvoo y rápidamente lo dejaron en libertad. Esto indignó a sus adversarios, quienes declararon que Smith había manipulado la ley. La oposición fue en aumento hasta que Smith, temiendo que Nauvoo fuera atacada, declaró la ley marcial. Illinois le había otorgado a Nauvoo poder gubernamental como ciudad-estado. Tenían ejército, la Legión Nauvoo, y Smith era su teniente general. Los opositores vieron la declaración de ley marcial como acto de traición contra el estado de Illinois. Por tanto, arrestaron a Smith otra vez y lo llevaron a Carthage, Illinois, donde no pudiera influir en la corte como lo había hecho en Nauvoo. Fue mientras estaba en la cárcel de Carthage donde lo mató la muchedumbre".8 "Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo" (1 Juan 4:1). Dios dice aquí que los espíritus demoníacos, y los profetas que son guiados por aquellos en sus declaraciones, tratan de engañarnos. El mandato de Dios es que no seamos crédulos, y que no aceptemos ciegamente a espíritus que afirman provenir de Él, ni a personas que declaran ser Sus profetas. Debemos obedecer a Dios y examinarlos. ¿Cómo podemos comprobar si un profeta habla la palabra de Dios o no? "El profeta que tuviere la presunción de hablar palabra en mi nombre, a quien yo no le haya mandado hablar, o que hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá. Y si dijeres en tu corazón: ¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado?; si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él" (Deuteronomio 18:20-22). Dos secciones de este pasaje son importantes para nuestro tema de discusión:
¿Es posible saber si José Smith dio sólo profecías verdaderas que se cumplieron? Él escribió varias de sus profecías en Doctrina y Convenios. Los límites de tiempo que fijó ya pasaron, y las profecías se encuentran en un libro que usted mismo puede examinar. Veamos una profecía que Smith dio en 1832: "La ciudad se construirá, empezando en el terreno del templo, el cual es señalado por el dedo del Señor, en los límites occidentales del estado de Missouri, y dedicado por la mano de José Smith... De cierto, esta es la palabra del Señor, que la ciudad Nueva Jerusalén se construirá por la reunión de los santos, empezando en este lugar, en el lugar del templo, el templo que se erigirá en esta generación. Porque de cierto esta generación no pasará hasta que una casa sea edificada al Señor..."9 Estas palabras parecen profetizar que los mormones construirían una ciudad y un templo en el oeste del estado de Missouri, antes que muriera la generación de José Smith. ¿Comprendí correctamente? En 1870, mientras muchas personas de esa generación aún vivían, el apóstol Orson Pratt citó este pasaje y dijo: "En 1832 Dios anunció que, antes que hubiera fallecido la generación que vivía entonces, debíamos retornar y edificar el templo del Altísimo en el lugar donde pusimos la piedra angular".10 (Véanse citas similares de otras personas de esa generación: tomo 5, p. 134; tomo 6, p. 956; tomo 9, p. 1; tomo 10, p. 344; vol. 14, p. 275; vol. 17, p. 111, citado en Tanner, Mormonism-Shadow or Reality? [Mormonismo, ¿sueño o realidad?], p. 189). Pratt y los otros mormones de esa época lo comprendieron tal como lo hice yo. Las personas de aquel tiempo ya han muerto. Esa generación de mormones no edificó la ciudad ni el templo en Missouri. Lo que se anunció en esta profecía no se cumplió. José Smith no pasó la prueba de un verdadero profeta. Algunos han tratado de contrarrestar esta falla con otra profecía que Smith dio ese mismo año, 1832, acerca de la guerra civil en los Estados Unidos. Puede leerla en Doctrina y Convenios 87. Esta profecía únicamente fue precisa al declarar que "los estados del sur se dividirán contra los estados del norte", y respecto al lugar donde se iniciaría la guerra. Aun este dato fue correcto pero por una razón errónea. Se pensaba que la guerra estallaría allí en 1832, cuando Carolina del Sur se opuso a una nueva ley sobre impuestos. No empezó entonces, pero en 1861 se inició en el lugar donde habían esperado que empezara 30 años antes. Los que usan esta profecía para defender a Smith como profeta pasan por alto otros detalles de la misma que no se cumplieron. Veamos algunos:
Considerada en conjunto, esta profecía, que se usa para encubrir las profecías falsas, resulta ser otra profecía falsa. En otra profecía que Smith dio en 1832, el obispo Newel K. Whitney debía advertir a las ciudades de Nueva York, Albany y Boston que sufrirían el juicio si rechazaban el evangelio: "No obstante, que el obispo vaya a la ciudad de Nueva York, a la ciudad de Albany y también a la ciudad de Boston, y que advierta a la gente de estas ciudades con el sonido del evangelio, con fuerte voz, acerca de la desolación y destrucción total que les espera si rechazan estas cosas. Porque si las rechazan, la hora del juicio para ellos está cerca, y su casa quedará desolada".11 Han pasado muchos años. Esas personas murieron, al igual que las generaciones que las precedieron y las que las siguieron. La profecía de Smith falló. Hay muchas más. Lea Doctrina y Convenios 97:19, 111:2-4; Patton murió antes de la fecha indicada allí. En 124:56-60 se habla de la casa donde la familia de Smith viviría eternamente. Ellos nunca vivieron allí. En Mormon Claims Answered, por Marvin Cowan, pp. 58-66, puede leer detalles de estas profecías y de muchas más que no se han cumplido. Smith hizo numerosas declaraciones acerca de la salvación, y de la vida después de la muerte, que no se pueden verificar sino hasta después que uno muere, y no muchas acerca de lo que se puede comprobar. Eso hace que sean importantes las profecías en las que indicó límites específicos de tiempo. Si sus declaraciones hubieran sido exactas, nos habría inspirado a confiar en las enseñanzas que no podemos verificar. Las que podemos examinar fueron erróneas. Dios nos dice que no temamos al profeta cuyas profecías no se cumplen. Obedezca a Dios. Si Smith se equivocó en datos que usted puede examinar, ¿por qué debe creer que es cierto lo que dijo respecto a lo que no puede verificar? José Fielding Smith, que fue presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, dijo: "El mormonismo se afirma o cae en base a la historia de José Smith. O éste fue un profeta de Dios, divinamente llamado, y debidamente nombrado y comisionado, o fue uno de los más grandes fraudes que haya visto este mundo. No hay término medio. Si Smith fue un mentiroso que intencionalmente engañó a la gente, entonces debe ser denunciado. Tenemos que refutar sus declaraciones y demostrar que sus doctrinas son falsas..."12 Hemos examinado la evidencia:
Chick Publications tiene un pequeño tratado que relata la historia del bufón de la corte real, un mentecato profesional que siempre lograba que el rey riera con las cosas absurdas que hacía y decía. Un día el rey le dio al bufón una vara de oro y le dijo: "Amigo, cuando encuentres a una persona más mentecata que tú, debes darle esta varita de oro". Con la vara en la mano, el bufón recorrió las aldeas del país, hablaba con la gente y buscaba al mayor mentecato. Mientras, en el palacio, el rey enfermó gravemente y, al darse cuenta de que moriría, envió mensajeros para que encontraran al bufón y lo llevaran de regreso. Cuando llegó el bufón, el rey lo saludó con voz triste y le dijo: "¡Hola, amiguito! ¡Voy a hacer un largo, largo viaje... del cual jamás volveré!" "Su Majestad, ¿se ha preparado para ese viaje?" "No, realmente no". "¡Entonces debo darle esta varita de oro a usted!" Y usted, amigo lector, ¿se ha preparado para ese viaje? Tal vez diga: "Sí, estoy preparado. Fui bautizado". Es cierto que después de haber aceptado a Cristo, debemos bautizarnos. Sin embargo, el apóstol Pablo -quizá el más notable misionero que haya vivido- dijo: "Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio" (1 Corintios 1:17; véase también 1:14). También dijo: "Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado" (2:2). ¿Por qué Cristo lo envió a predicar el evangelio en vez de bautizar? Pablo no se oponía al bautismo. De acuerdo con sus escritos, él deseaba que los que eran salvados se bautizaran, pero Cristo quería que hiciera lo más importante, y el bautismo no salva. Cristo el Redentor es el que salva. ¿Cómo lo hace? Setecientos años antes se profetizó lo siguiente acerca de Él: "Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas JEHOVÁ cargó en él el pecado de todos nosotros" (Isaías 53:6). En el Antiguo Testamento Dios había establecido un sistema de sacrificios; se ofrecían ovejas y vacas en el altar a fin de cubrir los pecados de la gente hasta el siguiente sacrificio. Fue el sistema temporal que Dios dio, hasta que se cumpliera el tiempo para la venida de Cristo y ofreciera el sacrificio final y perdurable: "Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios" (Hebreos 10:11-12). Los sacrificios del Antiguo Testamento apuntaban a Jesucristo, quien se ofreció como el sacrificio completo y final por nuestros pecados. Para recibir salvación, podemos confiar en Cristo el Salvador, "quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero" (1 Pedro 2:24). Después de ser salvos en Cristo, debemos bautizarnos; pero tenemos que hacerlo porque Él nos ha salvado, no porque pensamos que el bautismo nos salvará. Otras personas piensan que están preparadas para su largo viaje porque han hecho obras buenas y han celebrado ceremonias rituales. Si usted piensa así, nunca puede estar seguro de haber hecho suficientes obras, ¿verdad? La Biblia dice: "Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas. Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero" (Gálatas 3:10-13). Usted tiene toda razón para dudar si sus obras serán consideradas como suficientemente buenas. Este pasaje declara: "Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas". Dice "todas las cosas", no que será suficiente si ha realizado algunas obras buenas para contrarrestar sus pecados. Dios conoce todas las cosas malas que usted ha hecho, y Él es juez justo. Alguien tiene que pagar por los pecados suyos (y los míos). Cristo pagó por nuestro pecado. Y, Él ofrece Su justicia y salvación completa como regalo. Cuando aceptamos a Cristo y la dádiva que nos ofrece, nuestra vida cambia. Recuerdo cómo trataba yo de limpiar mi vida cuando creía que, para ser salvo, tenía que dejar de pecar y hacer únicamente obras buenas. Me esforzaba al máximo, pero no sólo era incapaz de abandonar los pecados que me brindaban placer, sino que era demasiado débil aun para dejar los pecados que no me daban satisfacción sino sólo humillación. Cuando comprendí que solo no lo lograría, le pedí a Cristo que me salvara. El Espíritu Santo empezó entonces a guiar mi vida, ¡y qué diferencia! En ocasiones aún caía en pecado, pero mi vida tenía una nueva dirección. Cuando servía a Dios, no estaba pecando. Si pecaba, se lo confesaba a Dios y me levantaba nuevamente. Pronto fui bautizado; no para ser salvado, sino porque había recibido salvación y deseaba agradar a Dios. Lo que más me ayudaba en mi vida cristiana era leer la Biblia. De inmediato adquirí el hábito de leer un poco cada día. Eso me permitió estar en comunión con Dios, y Él ponía en mi corazón lo que deseaba que aprendiera o hiciera. Si no hubiera empezado a leer la Biblia diariamente, pronto me habría desviado, haciendo lo que deseara y pensando que era la voluntad divina. La vida que Dios da a los que creen en Él es eterna: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16). Somos "guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero" (1 Pedro 1:5). Jesucristo es el único Salvador. No contribuye un poco a nuestra salvación uniéndose a otros medios que nos dan cierto grado de salvación. Él dijo: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí" (Juan 14:6). Si usted cree en Cristo, pero cree también que el bautismo, las buenas obras y las ceremonias rituales pueden salvarle, quizá no confía realmente que Cristo puede salvarle. Piensa que Él no podría darle la salvación completa. Tiene que dejar de confiar en esas cosas y creer que el Salvador puede redimirlo. Comprenda que necesita al Salvador porque usted ha pecado. Sus obras no lo salvan, más bien lo condenan. ¡Confíe en Jesucristo como su Salvador y Señor! Confiésele sus pecados y acepte el regalo de la vida eterna que Él le ofrece. Cristo le dará la salvación total. No lo dejará en cierto nivel de condenación si no se ha casado en el templo. Confíe en Él para que guíe su vida cada día. Lea la Biblia diariamente y ella le enseñará todo lo que necesita saber para seguir a Jesucristo. Así estará listo para esta vida y también para su largo viaje.
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