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La Salvación de los Mormones
La Gloria Celestial Brigham Young, el sucesor de Smith, en una ocasión dijo: "Está el Nuevo Testamento; pueden dejar de lado El Libro de Mormón y el Libro de Doctrina y Convenios, y seguir fielmente los preceptos de ese libro, y les garantizo que alcanzarán salvación.1 Él tiene la razón. Siga la Biblia y hallará salvación. La salvación de su alma es importante, y la Biblia es la Palabra de Dios y un documento preciso. Recuerde:
En el sistema mormón, la salvación depende de una compleja mezcla de gracia, buenas obras, bautismo, ceremonias en el templo, y otros elementos que ni la mayoría de los mormones comprenden bien. Sus teólogos, no obstante, la entienden y presentan un poco aquí y otro poco allá. Para darle una idea de lo que la doctrina mormona enseña respecto a la salvación, me he basado mayormente en Mormon Doctrine (Doctrina Mormona), un libro de 856 páginas, edición de 1966, escrito por Bruce R. McConkie, apóstol y teólogo mormón. A fin de que pueda verificar las citas, y para dar referencias cortas, usaré la abreviatura MMD, seguida por el número de página; por ejemplo: (MMD, p. 670). Al estudiar la salvación de los mormones, en ocasiones la compararemos con la salvación en Cristo que se explica en la Biblia. La doctrina mormona enseña que, al morir, la persona va a la prisión de los espíritus o al paraíso de los espíritus. En la prisión recibe una segunda oportunidad para aceptar el evangelio. Si lo hace, pasa al paraíso. El juicio se basará en lo que hizo en la carne, y se le asignará a uno de los diversos niveles: cielo, infierno, etc. He organizado estos niveles en orden descendente, empezando desde el cielo más elevado. También he resumido la creencia mormona acerca de cada nivel y cómo se llega allí. Los mormones creen en la "progresión eternal", es decir, que los hombres están llegando a ser dioses, y que Dios mismo fue antes un hombre que llegó a ser nuestro Dios. McConkie cita a José Smith: "Dios mismo fue una vez como somos ahora, y es un hombre exaltado... Dios mismo, el Padre de todos nosotros, habitaba en una tierra..." 2 En el reino celestial hay tres glorias distintas. Para entrar al nivel inferior del reino celestial se requiere fe, arrepentimiento, el bautismo, y recibir al Espíritu Santo (en este nivel están también los niños que mueren antes de cumplir ocho años). Para entrar en el nivel medio existen los mismos requisitos, además de dos ordenanzas que se celebran en el templo:
El nivel supremo es la gloria celestial, llamada también exaltación y vida eterna. La persona que está en este nivel ha llegado a ser dios y tiene hijos espirituales, con los cuales poblarán otros mundos. "Con pocas excepciones, esta es la salvación de la que hablan las escrituras". 3 Para aquellos que han cumplido todos los requisitos mencionados, el "Matrimonio Celestial es la entrada a la exaltación en el cielo más elevado del mundo celestial". 4 Esto se refiere a casarse en un templo mormón. McConkie también menciona que uno debe entrar en la gracia, obediencia, buenas obras, justicia, devoción, santificación y fidelidad hasta el fin". 5 El punto de vista de McConkie, respecto a la salvación que Cristo ofrece por gracia, es inmensamente distinto al de la Biblia. Él escribe: "La inmortalidad viene por gracia sola, pero los que la alcanzan pueden ser condenados en la eternidad". McConkie se refiere a Alma 11:37-45, y luego afirma: "La vida eterna, la clase de vida que disfrutan los seres eternos en el reino celestial, se obtiene por gracia más obediencia". 6 Este segundo nivel de gloria es tan solo el reflejo de la gloria celestial. Los que son salvados en este nivel permanecen sin casarse y sin exaltación por la eternidad.7 Los que llegan allí tienen que haber tenido una vida recta y honorable, pero pertenecen a una de las siguientes categorías:
La mayoría de las personas llegan al reino telestial, el nivel más bajo de gloria. Son los que no recibieron el evangelio. 8 En el sistema mormón, Jesucristo salva a todos, pero sólo de la muerte física. Es decir, todos resucitarán y podrán vivir en algún lugar después de la muerte. El lugar depende de las obras de la persona. "Los que obtengan únicamente esa salvación general o incondicional todavía serán juzgados de acuerdo con sus obras, y recibirán sus lugares en un reino terrestre o uno telestial. Por tanto, serán condenados..." 9 Sólo aquellos que reciben exaltación al nivel supremo de gloria celestial y llegan a ser dioses reciben salvación plena. 10 Según la doctrina mormona, ¿quiénes estarán en este nivel más bajo de gloria, que también es llamado condenación?
El Profeta dijo: "El mundo sectario está yendo al infierno por cientos, miles y millones".12 "Entre ellos están los hechiceros, los adúlteros, los que trafican con prostitutas, los que juran en falso, 'los que oprimen a los mercenarios en sus salarios', los orgullosos, 'y todos los que hacen el mal'".13 El infierno, según la doctrina mormona, tendrá una población mucho más pequeña después de la resurrección: "Después de su resurrección, la gran mayoría de los que han sufrido en el infierno pasarán al reino telestial; a los demás, malditos como hijos de perdición, se les dejará para participar de aflicciones sin fin con el diablo y sus ángeles".17 Hay una interpretación algo diferente respecto al último punto. El apóstol John Widtsoe dijo: "En la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no hay infierno. Todos hallarán alguna medida de salvación".18 La mayoría de los mormones no harían tal afirmación porque El Libro de Mormón dice claramente que no hay liberación del infierno. Declara que el diablo susurra: "no hay infierno", mientras engaña a la gente y "los atrapa con sus terribles cadenas de las cuales no hay liberación. Sí, están sujetos con muerte e infierno... de donde tienen que ir al lugar preparado para ellos, al lago de fuego y azufre, que es tormento eterno". 19 El Libro de Mormón y la Biblia concuerdan en que el infierno es el castigo eterno del cual nadie escapará. El temor al infierno ha hecho que muchos se arrepientan y acudan a Cristo para recibir salvación, mientras que personas de todas las denominaciones tratan de convencerse de que la Escritura está errada y que no existe infierno. Algunos mormones han formulado el argumento de que el infierno es castigo de Dios, y Dios es eterno, y que sólo en este sentido el infierno es castigo eterno. La mayoría admitiría con McConkie que, en el juicio, un número relativamente bajo de los hijos de perdición serán enviados nuevamente al infierno. Al reflexionar en la salvación, apreciado amigo mormón, es sumamente importante que usted sepa a dónde irá. La enseñanza mormona acerca de la salvación es compleja y quizá lo desanime a pensar al respecto, pero las preguntas que deseo plantearle son vitales para su futuro. ¿Es usted salvo? ¿Puede saber si ha hecho todo lo que es necesario para recibir su salvación, y continuará haciéndolo fielmente hasta el final? Ningún sistema, sea mormón o de otro tipo, puede ofrecerle la seguridad de su salvación si ésta depende, en gran medida, de lo que haga para salvarse a usted mismo. ¿Por qué no? "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios" (Romanos 3:23). También usted ha pecado. Tal vez haya pecado más que otros o menos que otros, pero ha hecho algunas cosas que Dios considera malas, y quizás haga otras en el futuro. Por tanto, no puede saber con certeza que Dios no le declarará culpable. Las enseñanzas de la iglesia mormona hacen incluso menos segura la esperanza de que las obras de la persona sean lo suficientemente buenas: "Es evidente que la membresía de la iglesia sola no protegerá al individuo de un grado u otro de condenación". Este párrafo concluye afirmando que el que duda, o es negligente para guardar algún mandamiento, "el mismo es condenado". 20 Incluso los orgullosos, los mentirosos, y los que no ayudan a los pobres van al infierno. 21 El presidente José F. Smith dijo que él cree que el control de la natalidad es "uno de los peores crímenes en el mundo hoy". 22 Puesto que en la doctrina mormona su salvación depende en gran parte de sus obras, ¿qué probabilidades tiene de obtenerla? La buena noticia es que Cristo tomó sobre sí el juicio y el castigo por los pecados que usted y yo cometimos. Es absolutamente cierto que "la paga del pecado es muerte", pero la verdad maravillosa es que "la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 6:23). El regalo llega a ser nuestro cuando lo recibimos por fe. La salvación que Dios ofrece a los pecadores no depende de nuestra fortaleza para cumplir la ley de Dios. "Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley" (Romanos 3:28). La salvación es un regalo que Dios da a los pecadores que aceptan a Cristo por fe. Tal vez lo haya confundido, pero he aquí un pasaje que muestra la relación entre nuestra fe en Cristo y nuestras obras: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas" (Efesios 2:8-10). Si nuestra salvación dependiera de ahorrar un millón de dólares antes de morir, aunque tratáramos, la mayoría de las personas nunca podríamos lograrlo; pero si alguien nos diera el millón de dólares, ciertamente podríamos recibirla. No podemos salvar nuestra alma haciendo buenas obras. Las leyes de Dios nos muestran tal realidad. Ellas hacen que veamos más claramente nuestros pecados, y nos ayudan a arrepentirnos, a creer y a recibir la salvación plena que Dios, por Su gracia, nos ofrece en Cristo. Es una dádiva que aceptamos por fe. Cuando aceptamos ese regalo, se inicia nuestra vida espiritual y el Espíritu de Cristo moldea nuestra vida. Las buenas obras que realizamos resultan de la salvación que hemos recibido como regalo. Cuando recibimos la salvación, llegamos a ser hechura de Cristo y Él guía nuestra vida. Jesucristo no nos dirige a pecar sino a hacer buenas obras. La ilustración del tren nos lo muestra más claramente. La Biblia dice: "Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley" (Romanos 3:28). No espere que sus obras sean consideradas lo suficientemente buenas. Si es pecador o pecadora, dependa de Cristo, quien salva a los pecadores. "Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores" (1 Timoteo 1:15). Si está confiando en que su vida buena le salve, entonces no está confiando en que Cristo puede salvarle. Por otro lado, la salvación que da Cristo no es una medida incompleta que nos deje en condenación. No nos resucita para que después dependamos de las obras para salvarnos. "Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos" (Hebreos 7:25). Recordemos al ladrón que se arrepintió en la cruz. Dirigiéndose a Jesús, dijo: "Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino" (Lucas 23:42). Jesús no le dijo que revisaría los archivos para ver si había hecho suficientes obras buenas. A ese hombre lo estaban ejecutando por ser criminal. Recurrió a Jesús porque sabía que lo que había hecho jamás podría salvar a nadie. Tampoco había sido bautizado. A este ladrón Jesús le dijo: "Hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lucas 23:43). Esas fueron realmente las palabras de Jesucristo. El pasaje no fue traducido incorrectamente, como han afirmado algunos mormones. El término griego original que se usa aquí es paradeisos. De él se deriva la palabra "paraíso". Si desea, puede verificarlo en el Nuevo Testamento griego. Jesús salvó a este pecador que se arrepintió y le pidió ayuda. Una vez que usted sea salvo, Dios le ayudará a hacer buenas obras porque ha sido salvado por gracia por medio de la fe en el Salvador; pero su salvación no depende de las obras. Depende del poder de Cristo para salvar. Permítame ilustrarlo con otra clase de salvación. Esta es una de las doctrinas mormonas más importantes. Sin el matrimonio en el templo, el mormón no puede ser totalmente salvo. McConkie declara: "La salvación en su significado pleno y verdadero es sinónimo de exaltación o vida eterna, y consiste en ganar una herencia en el cielo más elevado de los tres cielos en el Reino Celestial. Con pocas excepciones, esta es la salvación de la que hablan las escrituras... Esta salvación plena se obtiene en la continuación de la unidad familiar en la eternidad y por medio de ella, y los que la obtienen son Dioses". 23 Como dioses, deben dar a luz hijos espirituales con quienes poblarán otros mundos. Puesto que el matrimonio en el templo es la clave para la salvación mormona, McConkie recalca su importancia: "Las cosas más importantes que todo miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días hace en este mundo son: 1) Casarse con la persona correcta, en el lugar correcto, por la autoridad correcta; y 2) guardar el pacto hecho en conexión con esta orden santa y perfecta del matrimonio, asegurando así a las personas obedientes de una herencia de exaltación en el reino celestial". 24 Lo que McConkie quiere decir es que la salvación plena depende, primeramente, de que uno se case con la persona correcta en la ceremonia del templo mormón. La escritura mormona dice que El Libro de Mormón contiene la "plenitud del evangelio", 25 "la plenitud de mi evangelio eterno", 26 y que allí se enseñan casi todas las doctrinas del evangelio. Pero, ¿en qué lugar del Libro de Mormón encuentra usted que casarse en el templo por el tiempo y la eternidad es la única manera de tener salvación total? ¡Ni siquiera se menciona tal idea! En forma contraria a lo que enseña hoy la doctrina mormona, muchos pasajes del Libro de Mormón, tal como la Biblia, enseñan que la salvación completa se recibe por fe en Jesucristo, sin mencionar nada del matrimonio en el templo: "... recordad que no hay otra manera ni medio por los cuales el hombre pueda ser salvo, sino por la sangre expiatoria de Jesucristo, que ha de venir; sí, recordad que él viene para redimir al mundo". 27 Estos dos últimos pasajes declaran no sólo que nada contribuirá a la salvación de la persona, sino que nunca habrá algo que lo haga. Esto excluye la posibilidad de que una revelación posterior sustituyera el matrimonio en el templo como el medio para obtener salvación plena. Lo que deseo recalcar aquí es que El Libro de Mormón nunca enseña acerca de la ceremonia de matrimonio en el templo, o que tenga conexión con nuestra salvación; sin embargo, ese libro es llamado "la plenitud de mi evangelio eterno". 31 El Libro de Mormón no está solo. La Biblia tampoco menciona la ceremonia del matrimonio en el templo. Si ésta realmente se necesitara para obtener salvación plena, y si fuera lo más importante que el mormón hace en esta vida, significa que ni El Libro de Mormón ni la Biblia incluyeron la parte más importante del evangelio. Ambos enseñan de la fe en Cristo, no sólo para resurrección, sino como el medio exclusivo para recibir la salvación completa. José Smith presenta un evangelio diferente: La salvación plena depende del matrimonio en el templo. La Biblia dice: "Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema" (Gálatas 1:8-9). ¿Somos salvos por medio de Cristo o por medio del matrimonio? ¡La trama se complica! Después que Smith terminó El Libro de Mormón y casi todo el libro Doctrina y Convenios, se le ocurrió la idea de tener más de una esposa, y escribió un nuevo libro, Doctrina y Convenios 132, el cual ordena que los hombres se casen con varias mujeres. El primer versículo presenta el tema: "... Yo el Señor justifiqué a mis siervos Abraham, Isaac... en lo referente al principio y la doctrina de que tuvieron muchas esposas y concubinas". Luego dice: "... preparen su corazón para recibir y obedecer las instrucciones que les daré..." 32 Habiendo preparado al lector anunciándole que estas instrucciones serán acerca de tener más esposas, ¡la bomba atómica estalla en 132:4! Recalco los puntos importantes con letras negritas. "He aquí, les revelo un pacto nuevo y eterno; y si no cumplen ese pacto, serán condenados; porque nadie puede rechazar este pacto y entrar en mi gloria". De acuerdo con este pasaje de la escritura mormona, para siempre, todo el que rechace el nuevo pacto de numerosas esposas no podrá entrar en la gloria. El matrimonio con una sola esposa trae condenación. 33 Escuché el argumento de que este no es realmente un nuevo pacto, sino un detalle agregado a los pactos que ya se habían presentado. Smith no hizo tal afirmación. Lo llamó "pacto nuevo y eterno". José Smith no esperaba que su esposa Emma se mostrara muy animada con la idea de compartirlo con otras mujeres, aunque lo presentó como un mandamiento que debíamos cumplir, o seríamos condenados. Lo notamos por la forma en que repite el tema a lo largo de esta sección, añadiendo nuevos elementos para convencerla a ella, y a nosotros, de que Dios realmente ordena a los hombres que tengan varias esposas.
Al hacerlo, contradice una clara afirmación que había escrito anteriormente en El Libro de Mormón. En éste había enseñado que la poligamia, es decir, tener a la vez más de una esposa, era incorrecto y abominación ante Dios: "He aquí, David y Salomón en verdad tuvieron muchas esposas y concubinas, cosa que para mí fue abominable, dice el Señor. Por tanto, el Señor dice así: He sacado a este pueblo de la tierra de Jerusalén por el poder de mi brazo, a fin de levantar para mí una rama justa del fruto de los lomos de José. Por tanto, yo, el Señor Dios, no permitiré que los de este pueblo hagan como hicieron los de la antigüedad. Por tanto, hermanos míos, oídme y escuchad la palabra del Señor: Pues entre vosotros ningún hombre tendrá sino una esposa; y concubina no tendrá ninguna". 34 Nótese la clara contradicción que presenta en 132:39: "Las esposas y concubinas de David se las di yo, por mano de Natán, mi siervo, y otros de los profetas que tenían las llaves de este poder; y en ninguna de estas cosas pecó él contra mí excepto en el caso de Urías y su esposa..." El Libro de Mormón claramente dice que las numerosas esposas de David eran abominación ante Dios. En directa contradicción, Doctrina y Convenios declara que Dios le dio esas esposas y que estaba bien. En 132:52, Smith presenta a Dios afirmando: "Y que mi sierva, Emma Smith, reciba a todas las que le han sido dadas a mi siervo José..." Smith desarrolló el argumento hasta el punto culminante, preparando a la gente para la idea central de su nueva enseñanza, presentada en los versículos 61 y 62: "... Si un hombre desposa a una virgen, y desea desposar a otra, y la primera consiente, y si él desposa a la segunda, y ellas son vírgenes y no se han comprometido con ningún otro hombre, entonces él es justificado; no puede cometer adulterio porque ellas le son dadas a él... Y si diez vírgenes le son dadas por esta ley, no puede cometer adulterio, porque ellas le pertenecen..." Smith concluye esta sección de la escritura mormona (Doctrina y Convenios 132) con amenazas de destrucción contra las esposas que no acepten el pacto nuevo y eterno, y no compartan a sus esposos con otras mujeres. Al parecer Emma cedió porque, al tratar de José Smith, la Enciclopedia Británica dice: "... hay evidencia de que él tal vez se casó hasta con 50 mujeres". 35 El nuevo pacto eterno de varias esposas, que todos deben aceptar o ser condenados, se escribió en 1843. Puesto que la poligamia es ilegal en los Estados Unidos, el pacto eterno duró sólo hasta que el gobierno de este país amenazó seriamente a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días si no cesaban tal práctica. La iglesia se retractó el 6 de octubre de 1890, cuando Wilford Woodruff, presidente de la iglesia, dijo: "... Públicamente declaro ahora que mi consejo a los Santos de los Últimos Días es que se refrenen de contraer todo matrimonio prohibido por la ley de la tierra". 36 ¿Irán a la gloria los mormones que no tengan más de una esposa? Hay dos posibilidades:
Se ha argumentado que el nuevo pacto no trata de numerosas esposas, pero debo recordarle que, precisamente después que se dio el nuevo pacto, tanto Smith como la mayoría de los líderes mormones se casaron con varias mujeres, indicando que tal era la interpretación normal del pasaje. ¿Quién estaba más capacitado para entender el nuevo pacto: José Smith y los otros líderes mormones de aquella época, o la gente de estos tiempos que inventa otros significados para el nuevo pacto? La mayoría de los mormones ahora cumplen la ley del país y sólo tienen una esposa en la tierra. Pero, el cielo es diferente. El mormón aún puede casarse con varias mujeres para la eternidad en el templo. En ese caso, éstas serán sus esposas y tendrán muchos hijos cuando todos lleguen al cielo. Respecto a este tema, la enseñanza mormona se opone a la de la Biblia, que dice: "Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios. Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo" (Mateo 22:29-30). Respecto a esta diferencia, los mormones no pueden atribuirla a un error de traducción de la Biblia, puesto que la misma enseñanza se encuentra en otros dos pasajes bíblicos: Marcos 12:25 y Lucas 20:35. Para concluir la discusión acerca del matrimonio con varias mujeres, cuando se menciona la poligamia en el Antiguo Testamento, a menudo se hace para señalar los problemas que causaba. Según el Nuevo Testamento, a los líderes de la iglesia sólo se les permite tener una esposa: "Es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar" (1 Timoteo 3:2). El Libro de Mormón, que fue llamado "la plenitud de mi evangelio eterno" (Doctrina y Convenios 26:5), prohíbe por completo los matrimonios con varias mujeres. 37 En esto se asemeja al Nuevo Testamento, que prohíbe a los líderes de la iglesia que se casen con varias mujeres. No obstante, es totalmente contrario al "pacto nuevo y eterno" que requiere el matrimonio múltiple para evitar la condenación. 38 ¿Debemos creer que la "plenitud de mi evangelio eterno", que se oponía a la poligamia, fue abrogada por el "pacto eterno" que presentó la idea de varias esposas a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días? El pacto eterno duró tan solo 47 años, hasta que el gobierno de los Estados Unidos y Wilford Woodruff, presidente de dicha iglesia, le pusieron fin. Si el evangelio eterno -que decía "una esposa"- o el pacto eterno -que decía "muchas esposas"- no fue realmente eterno, entonces el sistema está errado y, si usted se somete a él, está poniendo en peligro su alma.
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